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Síndrome de Déficit Atencional (TDAH)

Andrea Cabezas – Neuróloga

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es el desorden neurobiológico más diagnosticado en niños y jóvenes menores de 18 años. En 1902 el Dr. George Still reportó a un grupo de 43 niños, en su mayoría varones con dificultades para focalizar la atención.

Se atribuía esta clase de dificultades a problemas de mala crianza y el castigo físico era propuesto como tratamiento necesario. Sin embargo, desde la investigación de Still hasta hoy, ha habido una enorme evolución en la comprensión del TDAH.

Las dificultades de atención asociadas al TDAH son provocadas por alteraciones biológicas vinculadas a los neurotransmisores que actúan en ciertas zonas del encéfalo (cerebro y conexiones), encargados de mantener la atención. Por lo anterior, las alteraciones en la atención son trastornos biológicos y no emocionales: no se deben a anomalías del control voluntario del niño o del marco valórico en que está inserto.

Con una prevalencia variable en diferentes estudios epidemiológicos, estimada entre 4 y 12 por ciento, en Chile se observa una prevalencia mayor de un 5 por ciento en la población menor de 18 años, varones en etapa infanto-juvenil y disminuyendo su probabilidad a medida que pasan los años

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas de estas disfunciones son la impulsividad, inatención, perseverancia, falta de control conductual, dependencia ambiental y la deficiencia meta cognoscitiva

El diagnóstico de TDAH es clínico y se fundamenta en una cuidadosa historia personal y familiar, en un detallado examen físico, mental y neurológico y en la realización de estudios y evaluaciones complementarias que apoyan el diagnóstico.

Los criterios de diagnóstico de esta patología son descriptivos y se basan en la identificación de niveles de atención, actividad e impulsividad inapropiados para la edad de desarrollo, y que interfieren en forma significativa en el desempeño escolar, funcionamiento cognitivo, habilidades sociales o desempeño ocupacional, durante al menos 6 meses y que se han iniciado antes de los 7 años de vida.

No obstante, muchos niños pueden tener dificultades para concentrarse sin constituir un TDAH propiamente tal.

Tratamiento

El tratamiento del TDAH requiere la colaboración de padres, médico y profesores, y contempla varios aspectos, dentro de los cuales se encuentra el uso de medicamentos a fin de posibilitar un aprendizaje y un rendimiento escolar normal acorde a las capacidades del niño, promover una adaptación escolar adecuada, mantener una buena autoestima y evitar accidentes derivados de la impulsividad.

Recomendaciones

Los especialistas aseguran que por sobre el tratamiento medicamentoso, el manejo conductual y del ambiente es esencial, para lo cual se recomienda, principalmente en el colegio:

– Una ubicación cercana al profesor, para el monitoreo constante de la actividad del niño.

– Entregar al niño instrucciones claras, precisas y breves, y verificar su cumplimiento.

– Debido a que estos niños son muy sensibles a los afectos y buscan la aprobación de su entorno, es recomendable otorgarles un refuerzo positivo de sus logros, por muy parciales que éstos sean.

– Establecer prioridades en las reglas y consecuencias (castigos o premios) proporcionales a la conducta.

– Establecer reglas bien definidas en conjunto con el niño, con consecuencias preestablecidas tanto para su cumplimiento como si hay una trasgresión de éstas.

– Poner el énfasis en el control de su impulsividad y el respeto a los demás más que en la inquietud.

– Erradicar la violencia física de su entorno, los golpes enseñan a los niños que los problemas se solucionan con violencia.