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La Rinosinusitis

Dr. Eduardo Carmine

Otorrinolaringólogo

 

La rinitis (inflamación de la nariz) y la sinusitis (inflamación de las cavidades paranasales) suelen coexistir y aparecen simultáneamente en la mayoría de las personas; por este motivo, la terminología actualmente correcta es la de rinosinusitis.

Se calcula que en Chile anualmente casi un millón de personas sufre esta enfermedad, esto hace que sea una de las patologías más frecuentes de nuestro país.

La causa fundamental de este problema es una alteración en la limpieza normal de las cavidades paranasales (espacios de aire que están dentro de los huesos de la cara y frente) que secretan mucosidad estéril en forma constante hacia la nariz. Se produce entonces una obstrucción a la salida de la mucosidad hacia las fosas nasales, lo que  puede ocurrir por distintas causas y al acumularse esta secreción, las cavidades se infectan y producen molestias y complicaciones.

Los factores que pueden intervenir en esta obstrucción son muy variados y entre ellos tenemos: resfríos, alergias, poliposis, diabetes mellitus, bajas temperaturas, sequedad ambiental y contaminación.

Para sospechar y diagnosticar la enfermedad debe existir la presencia de dos o más síntomas, uno de los cuales debe consistir en congestión nasal o goteo nasal anterior/posterior, más alguno de los siguientes: dolor o sensación de presión facial, reducción o pérdida del olfato, fiebre (en las agudas), mal olor nasal o de la boca, dolor dental, tos nocturna entre otros.

Para completar su estudio existen algunos exámenes como la nasofibroscopía flexible en que podemos encontrar signos que ayudan al diagnóstico  como secreción mucopurulenta o pólipos en la nariz o edema u obstrucción mucosa.

Es de utilidad también dependiendo del caso clínico un escáner de cavidades paranasales, en el que se puede observar alteraciones de la mucosa nasal y de los senos, además nos ayuda a descartar otro tipo de enfermedades.

La rinosinusitis la podemos clasificar en aguda y crónica dependiendo de la cantidad de semanas en que el paciente ha tenido los síntomas antes descritos. Si la duración es menor de 12 semanas hablamos de rinosinusitis aguda y si es mayor a estas semanas hablamos de rinosinusitis crónica, esto debido a que su manejo es distinto.

En cuanto al tratamiento este puede ser sólo con medicamentos o con medicamentos y cirugía, dependiendo del tipo de rinosinusitis y de la respuesta a los tratamientos instaurados. Existen complicaciones que parten con inflamación del párpado, pasando luego a afectar el ojo y por último pueden llegar a producir colecciones de pus en el cerebro. Hoy estas complicaciones son poco frecuentes, pues cada vez se realizan los tratamientos con mayor prontitud.

Finalmente, como en la gran mayoría de las patologías, es de vital importancia la prevención, por lo que se debe acudir al otorrinolaringólogo apenas comienzan los síntomas del resfrío, la rinosinusitis alérgica o cualquiera de los antes expuestos.