CALLCENTER +56 (45) 2310 200   

Sobrepeso y obesidad: una epidemia Mundial

 Estela Mendoza, Nutricionista.

En la actualidad la mal nutrición por exceso (sobrepeso u obesidad) ha pasado a ser uno de los problemas más serios de salud pública en el mundo. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso, y de ellos, al menos 300 millones son clínicamente obesos.

En Chile prácticamente el 50 por ciento de la población sufre de mal nutrición por exceso, es decir, casi 10 millones de chilenos. De ellos, más de 4 millones son obesos, y el más alto porcentaje –cabe destacar- son mujeres.

¿Qué es la mala nutrición por exceso? Es el resultado del excesivo consumo de alimentos, es decir, ocurre cuando ingerimos más calorías de las que efectivamente necesitamos. Pero no sólo eso, el sobrepeso y la obesidad se dan principalmente por la ingesta de alimentos pobres nutricionalmente, pero ricos en grasas saturadas y azúcares refinados; ejemplos de estos alimentos son la tan demandada comida chatarra y las bebidas gaseosas.

Lo anterior, combinado con una escasa actividad física, hace que niños y adultos sean víctimas de este mal que, ya sea desde el punto de vista de salud y/o estético, es un problema serio y de difícil solución.

Un adulto debería alimentarse con una ingesta variable de calorías, dependiendo de si es hombre o mujer, su contextura, peso y otras condiciones propias de su metabolismo. La ingesta calórica diaria debe considerar adicionalmente la actividad física de la persona, es decir, si es más bien sedentaria, si realiza en el día movimientos moderados o si quema una gran cantidad de calorías.

Es importante destacar que el sobrepeso y obesidad se considera una enfermedad que provoca efectos adversos en la salud y longevidad. La primera causa de muerte en Chile se asocia a las enfermedades cardiovasculares, las que tienen directa relación con la mal nutrición por exceso. Es por ello que esta enfermedad es considerada una epidemia mundial y está comprobado que aumenta en un porcentaje importante algunos patologías físicas y sicológicas, como la diabetes mellitus tipo II, hipertensión arterial, alteración del metabolismo de los lípidos, lumbagos, cáncer, disminución de la autoestima, además de las ya nombradas afecciones cardiacas.

Para cuidarnos es fundamental prevenir el sobrepeso y la obesidad desde las primeras etapas de la vida, ya que en este periodo es donde los niños adquieren los hábitos que los acompañaran hasta su vida adulta. Cabe destacar, que cada vez es menos el tiempo que los padres pasan con sus hijos y debido a ello suplimos la falta de este tiempo, con regalos altamente calóricos o paseos a patios de comida con alto aporte de grasas saturadas. Lo importante es entregar amor y afecto.

Por último, se debe destacar que no sólo se requiere de un cambio de hábitos alimenticios en cuanto a elección de alimentos, sino que también debemos preocuparnos de los horarios de consumo de estos alimentos. Hoy comemos cuando tenemos tiempo, siendo que debemos comer cada 3 ó 4 horas y promover el aumento de la actividad física, favoreciendo el caminar y las actividades recreacionales que ayudan en su prevención.

Dentro de las recomendaciones dietéticas están:

  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra dietaria (frutas y verduras crudas, legumbres y granos integrales).
  • Aumentar el consumo de agua potable, mínimo un litro de agua al día.
  • Aumentar el consumo de lácteos bajos en grasas para así favorecer el aporte de calcio al organismo.
  • Aumentar el consumo de pescados (no frito) de 2 a 3 veces por semana, para ayudar a mantener el colesterol dentro de límites aceptables.
  • Disminuir o eliminar el consumo de grasas saturadas (carnes grasosas, embutidos, mantecas, cremas, quesos, frituras, entre otros).
  • Moderar el consumo de alimentos altamente calóricos (bebidas gaseosas, helados, snacks).
  • Moderar o eliminar el consumo de azúcar y alimentos refinados.
  • Disminuir el consumo de sal.
  • Disminuir el consumo de alcohol y tabaco.